miércoles, 23 de octubre de 2013


HISTORIA DE UN REPUBLICANO

Tal como le prometí, y cumpliendo expresamente su deseo.

 Hoy, once de diciembre de mil novecientos ochenta, tras el fallecimiento de Nicolás el Tuerto, rasgué el sobre, había llegado la hora de desvelar el secreto que escondía aquella carta y que había permanecido oculto durante tantos años.

Con una letra irregular empezaba así.

 “Querido hijo: solo ahora es el momento de compartir contigo una parte de mi vida que quisiera no haberla vivido pero como la historia, aunque sea amarga  es historia, quiero que la conozcas porque tú eres para mí la prolongación de mi vida.

 Nicolás y yo éramos grandes amigos, con la salvedad que él había nacido dentro de una  familia burguesa dado que sus padres poseían una gran fortuna. Pero eso no fue suficiente para separarnos, habíamos crecido juntos, fuimos amigos desde nuestra más tierna infancia, habíamos compartido muchas cosas: juegos, correrías,  y  las primeras letras del abecedario; también los primeros amores de niños. Pero llegó el momento que el  dinero nos jugó una mala pasada. Cierto día, en el patio del colegio, me dijo:         -Manuel, en mi casa han decidido que prosiga mis estudios en Madrid, tendré que vivir allí todo el año, con esto te quiero decir que solamente estaré aquí hasta final de este curso, pero no te preocupes que nuestra amistad nunca nada ni nadie la podrá malograr por mucha distancia que haya de por medio.

Por un momento, no supe que responder, pero rehaciéndome de mí asombro le dije que no se preocupara, que como él bien decía, nuestra amistad estaba por encima de la distancia, y que para eso estaban los veranos, para vernos y recuperar el tiempo perdido.

Pero el tiempo fue implacable y se hizo corto, muy corto.

 Llegó el verano, y con él las vacaciones que intentamos vivir sin darnos descanso, pero irremediablemente nuestro tiempo pasó. Quince días antes que empezara el curso, mi amigo, siguiendo el destino que le habían marcado, emprendió su viaje hacia la capital, Madrid.

En contra de lo que habíamos planeado, pasaron los años y no volvimos a vernos y, cuando lo hicimos fue en una situación desesperada.

***

El dieciocho de julio del año mil novecientos treinta y seis, el General Franco, con un grupo  de rebeldes militares se alzó contra el gobierno legal de España. Jóvenes y mayores nos vimos en la necesidad de elegir en qué lado de la contienda teníamos que luchar aunque a algunos no les dieron esa opción; yo me decanté por el bando que se acercaba más a mis ideas políticas, así que me alisté con el ejército Republicano.

Una noche nos citaron en la plaza del pueblo, a Julián, a Lorenzo y a mí, fue la última vez que nos vimos.

 A media noche, llegó a la plaza un camión que ya venía lleno de soldados que iban recogiendo por los diferentes pueblos de la comarca, como pudimos nos apretujamos  en su caja, sin más dilación partimos con dirección a Zaragoza.

Hacía frio, al mando iba un viejo sargento qué nos dijo que no nos preocupásemos que llegaríamos a Zaragoza sobre las seis de la mañana, nos concentrarían en un cuartel y que nos adiestrarían en el manejo de las armas, que no tuviéramos miedo, que había llegado el momento de luchar por una patria que estaba en peligro y nos necesitaba, que derrotaríamos al enemigo costase lo que costase.

Durante el trayecto nos ofreció en tres ocasiones café, y paró el camión dos veces para

desentumecer los músculos.

Eran las seis de la mañana cuando alcanzamos  las puertas de la ciudad de Zaragoza. Hacía rato que una llovizna persistente y helada nos picoteaba el rostro, nos pegamos unos a otros para darnos un poco de calor.

 El agua del caudaloso Ebro corría desesperada, como si tuviese prisa en llegar a algún sitio para mi desconocido.

La Basílica del Pilar, con sus encrespadas torres quedó a nuestra derecha, los cuarenta hombres que allí viajábamos, no se sí todos éramos creyentes, lo cierto es que todos levantamos la cabeza y en algunos labios se pudo leer una oración.

El cuartel estaba emplazado en una avenida ancha, larga. Al llegar a la puerta el centinela nos dio el alto, se cuadró ante el sargento Pérez y cruzó unas palabras con él sin bajarse del camión. El centinela hizo sonar un silbato y nos hizo pasar a un patio interior donde nos recibió un joven teniente.

Nos hicieron descender, nos llevaron a un barracón, y nos dieron una manta para amortiguar el frío, pasamos al comedor y nos ofrecieron un desayuno, un trozo de pan duro con dos sardinas de lata y un café, según el mismo sargento que había hecho el viaje con nosotros, nos serviría para entrar en calor.

Durante dos años conocí muchos hombres de distintos lugares de España, andaluces y  extremeños sobre todo. Pasé por diferentes frentes donde vi morir muchas personas sin poder hacer nada por ellas, sólo en algunos casos pude darles el valor que a mí me faltaba antes de que iniciaran su último viaje.

Un día, en un pueblo de Aragón, las fuerzas franquistas nos acosaban endiabladamente, nuestra resistencia era débil. De un grupo de cincuenta hombres habían caído la mitad, los que quedábamos estábamos angustiados, no podíamos aguantar por mucho tiempo las envestidas de las tropas de Franco, pronto tendríamos que tomar una decisión, el teniente que teníamos al mando dio la orden de retroceder, nos parapetamos en una casa deshabitada a las afueras del pueblo, pero el enemigo no tardó en rodearnos y a pesar del gran esfuerzo realizado no pudimos contenerlos.

¡No quiero ninguno vivo! Escuchamos que decía el que seguramente estaba al mando. A los diez hombres que aún quedábamos en pie nos hicieron tirar las armas en un rincón. De pronto, no sé de donde salió, una fuerte patada se estrelló en mi estómago que me hizo doblarme como un junco: -de este cabrón me encargo yo mi teniente, -¿es que lo conoces sargento Nicolás? –Sí, sí somos viejos conocidos, la suerte me ha acompañado y lo ha puesto de nuevo en mis manos, no va a tener tiempo de arrepentirse de haberme conocido.

    -bien sargento, encárgate de él, asegúrate de  que nunca más respire, pero llévatelo fuera por hoy no quiero ver más muertos.

Con el mosquetón apoyado en los riñones nos sacaron de la casa, los diez hombres sabíamos que nos había llegado la hora, dándome un fuerte golpe en la espalda el sargento le dijo a sus hombres, a este me lo llevo yo, quiero tener una animada charla con él antes de mandarlo con el diablo. Ya era noche cerrada, a empujones me separó del grupo y dimos un rodeo a la casa tragándonos la oscuridad.

-Manuel- me dijo, -perdóname, nunca pensé que nos encontráramos en esta situación.

Yo me quedé perplejo, hasta entonces no le había mirado a la cara.

Nicolás se abrazó a mí rodeando mi espalda con sus brazos y antes de que pudiera hablar me dijo –calla no digas nada, solo escúchame, ahora nos vamos a separar, aprovecha la noche y escóndete, nosotros dentro de un rato volveremos al pueblo, cuando pase un tiempo, ¿Ves el camino que tenemos en frente? A una hora caminando encontrarás un caserío donde vive una familia amiga mía, el dueño es una buena persona, se llama Serafín, enséñale esta moneda, dile que vas de parte del sargento Nicolás, sabrá qué hacer contigo. Nos dimos un abrazo y me introduje en la espesura del bosque. No había trascurrido ni un minuto cuando sonó un disparo seguido de otro.

***

Cuando Serafín tuvo la moneda en sus manos, la examinó atentamente. Sus ojos lo delataron, no sé que podía significar para él pero puedo asegurar que le trajeron recuerdos que tenía guardados.

 Serafín era un hombre de unos cincuenta años, alto, y aunque un poco curvado se apreciaba que en su juventud había sido un hombre fuerte. Su mujer se llamaba Matilde, Mati para su marido, era tierna y bondadosa, pero desde hacía tiempo la sonrisa se le había borrado de los labios. La hija era una chica alta, bella, y espigada. Su hijo Samuel, algo más joven que ella, estaba en el frente.

Todas las noches después de cenar charlábamos de muchas cosas, pero en particular de aquella injusta guerra que tenía la España dividida. Lo último que sabía de su hijo Samuel, era que se encontraba luchando por la defensa de Teruel, acosada por las tropas Nacionales. Su hijo Samuel y Nicolás se habían conocido en la universidad y desde entonces se profesaban una gran amistad.

 Estuve en casa de Serafín seis meses, hasta que finalizó la guerra. Las noches se me hacían interminables. Soñaba con regresar a mi tierra, a mi pueblo, a mi casa.

Por fin en él año treinta y nueve, se dio por terminado el conflicto. Un día por la mañana me despedí de aquellas buenas personas que me habían tratado como a un hijo. Me prepararon un morral con provisiones para el camino y emprendí el regreso hacia mi querida Lérida. Cuánto había añorado mi tierra, por fin volvería y si Dios me lo concedía nunca más la abandonaría.

Tres meses más tarde regresó Nicolás. Al segundo día de estar en el pueblo, al atardecer me vino a visitar, en su cara llevaba marcada la tragedia vivida. Pocos días después de nuestro encuentro en la batalla, un casco de metralla le había alcanzado el rostro y había perdido el ojo izquierdo.

 Delante de una botella de vino conversemos durante toda la noche, sobre todo de nuestro accidentado encuentro, de todas las amarguras y calamidades vividas, es por eso que llegamos a la conclusión de que lo que pasó aquella desgraciada noche no tenía que salir a la luz, que todo estaba muy reciente y  mejor mantenerlo en secreto toda nuestra vida.

De mi te he contado muchas cosas, este es el eslabón que te faltaba para completar mí historia, espero que te ayude a entender muchas cosas que antes para ti no tenían explicación.

Te quiero mucho hijo”.  

 

       

       

 

  

 

 

martes, 22 de octubre de 2013

EL JEFE


EL JEFE

     Gonzalo trabajaba en la redacción de un periódico de gran tirada. Su jefe inmediato, le mandaba cubrir reportajes mediocres de escaso valor periodístico. A la contra, a sus compañeros les ofrecía trabajos sustanciosos, de gran repercusión social que les hacía ganar prestigio dándose a conocer ante los lectores de prensa como grandes genios periodísticos.

Gonzalo se sentía un pelele, una marioneta dirigida por las manos  expertas de un saltimbanqui que no le importaba zarandearle a diestro y siniestro sin piedad.

     

 Muchas veces Gonzalo había barajado la idea de abandonar la profesión que con tanto esfuerzo había logrado obtener, pero se repetía una y otra vez que aquel oficio le gustaba, que hasta el momento no había tenido suerte, que quizás un día se levantaría y encontraría esa noticia que le llevara a ser conocido y reconocido y le empujaría a salir de la mediocridad, quizás llegaría el día de devolverle al sucio y engreído de su  jefe todo el veneno que le estaba haciendo tragar. Pero pasaba el tiempo ese día no llegaba.

   

  Una noche  en la soledad de su apartamento se dijo, mañana seré noticia, mi nombre aparecerá en la primera página de mi periódico. Cogió el teléfono y marcó.

  

  Ringgg ringgg. Una voz se escuchó al otro lado de la línea. “Dígame”.  -Hola buenas noches señor, ¿El señor Marcial?

 “Si sí, dígame”.

  - Soy Gonzalo, le llamo para decirle quéee -Hola Gonzalo precisamente estaba pensando en usted, tengo un trabajillo para mañana, a primera hora digamos las siete de la mañana tiene que estar ennn Espere espere jefe. Me temo que no podre realizar ese trabajo que me ofrece, tengo una noticia que quizás pueda ser importante para usted y merezca un titular en mayúsculas en primera página.

 Venga mañana  a mi apartamento muy temprano.

     Al día siguiente, en primera página del prestigioso periódico se podía leer en letras grandes.

 

Hoy, nuestro diario está de luto, nuestro colaborador y querido amigo, el periodista Gonzalo Villalta ha aparecido muerto en su domicilio. Estamos a la espera de los resultados que den la autopsia para esclarecer la causa de su muerte.

A. RUEDA

 

 

viernes, 28 de junio de 2013

SOBRESALTO
Augusto, circulaba atento a la carretera. Su esposa Enriqueta, sentada en el asiento del copiloto viajaba con la cabeza reclinada. Eran las tres de la tarde, los dos niños iban en el asiento trasero, acababan de comer y el sueño los había vencido.
Una sirena sonó a sus espaldas. A lo lejos, un coche de policía acababa de salir de una curva. Augusto se puso en tensión su joven esposa abrió los ojos y volvió la vista hacia atrás, el coche de policía se acercaba, con espanto miró a su marido.
El coche los adelantó, y en pocos minutos desapareció delante de ellos.
Enriqueta, miró a su marido diciendo. -No podemos seguir así, en algún momento el corazón no nos va a responder; tenemos que tomar una determinación. Acabó la frase mirando hacia el asiento trasero. Los niños se habían despertado.
 -¿Qué pasa mamá? Preguntó el más grande.
    -Nada. -No es nada le dijo la madre acariciando su carita. Dormiros un ratito que aún falta mucho tiempo  para llegar.
  A. RUEDA   

sábado, 14 de enero de 2012

EN VANO NO PASA EL TIEMPO

Quisiera ser relojero, para poder detener el tiempo,
retener ese momento, reflejado en un espejo
parar el tiempo no puedo, ni retrasar el momento
intento repasar mi vida en un calendario viejo.

Volver a percibir la gloria, rebuscar en el pasado,
regresar a los veinte años, ¡Recordar aquellos tiempos¡
Ni una arruga en mi rostro, ni una cana en el cabello
parado frente al espejo, hoy no me cabe la duda
de que ha pasado el tiempo.

Que duda me va a caber, si las dos piernas que tengo
sirven para sentar en ellas, a tres retoños ¡mis nietos¡¡
Si alguna duda me queda, de que está pasando el tiempo,
solo tienes que fijarte y ver cómo crecen ellos.

  A.RUEDA.


 

sábado, 1 de octubre de 2011

NOSTÁLGIA

Querido Enrique, ha pasado el húmedo y frio invierno, con sus largas noches, de soledad, nuestro hogar, nuestro nido donde nacieron tantas ilusiones todo eso marchó con tigo, sin ti es como un castillo de naipes que se derrumba poco a poco, sobre todo habiendo tenido la gran suerte de haberte conocido y compartir con tigo esos cortos pero apasionados años. He tenido muchas horas para pensar, fantasmas imaginarios corretean por los pasillos burlándose de mi  soledad, yo se que solo en mi mente existen, pero  en mi subconsciente los veo como si fueran reales. Intento sobre ponerme a la tragedia, hacerme la fuerte, pensar en las cosas positivas que sin duda vivimos, pero créeme no siempre lo consigo, a ciencia cierta sé que tu estas hay en cada rincón de la casa, observándome, en silencio, con los ojos puestos en mi como se admira un precioso cuadro del más famoso de los pintores pero me es muy difícil reponerme a tanto dolor, se que han  pasado cinco años, no sé si es poco o mucho, pero no consigo hacerme a la idea de que ya no estés. A veces siento un nudo en la garganta que intenta ahogarme, algo así como si unas garras terroríficas  presionaran más y más intentando aniquilarme. Cuando no consigo dormir me dirijo a tu escritorio donde tantas horas del día pasabas, allí es donde me encuentro más acompañada me siento reconfortada respirando aquel aroma que tu cuerpo desprendía. Sentada frente a tu sillón te cuento las cosas que para nosotros son importantes, solo yo tengo acceso a esta pieza de la casa, tu escritorio, el rincón intimo de la casa que para mi guarda tantos recuerdos, cuando a cualquier hora quería encontrarme con tigo, solo tenía que cruzar los pocos metros que nos separaban, abrir la puerta y allí estabas, siempre me recibías con tu amplia sonrisa embaucadora dispuesto a hacerme la más feliz de las mujeres. Todo está ordenado, como a ti te gustaba como tú lo dejaste. Recuerdas la foto aquella que nos hicimos en las vacaciones del dos mil cinco, ( que tiempos), al pie de aquella gigantesca  pirámide en Egipto, le he puesto un nuevo cuadro, yo creo que está más en consonancia con la foto, está encima de tu mesa nuestra mesa Junto a la foto del día de tu graduación. Como te dije al principio la primavera ha llegado con fuerza, como si quisiera ahuyentar los malos augurios de las negras noche de invierno. Son las nueve de una bella mañana azul, limpia como una piedra preciosa acabada de pulir. Sentada en la pequeña mesa del jardín frente a un café humeante veo juguetear las revoltosas golondrinas con su esmoquin blanco y negro, ya hace unos días que nos acompañan, ni una sombra en el cielo solo ellas pavoneándose como dueñas y señoras. De nuevo como cada año por estas fechas el jardín está exultante, las flores se estiran en sus tiernos tallos buscando los primeros rayos de sol que plateados se filtran por cualquier  fisura abierta entre los verdes árboles, las flores del viejo cerezo se están marchitando, vuelan por el jardín desorientadas, como viejas mariposas en una rápida agonía. Solo decirte querido Enrique, que cada día que pasa mi desesperanza aumenta, aunque sé que siempre estas cerca de mí infundiéndome  esos ánimos que a veces creo que me abandonan. Tuya siempre Ester.
A.RUEDA   2  /  9  /   2011



martes, 5 de abril de 2011

EL REGRESO

Rabiosas las olas castigan la barca,
 el océano se agita,
atrás se quedaron los plácidos días
llenos de bonanza
en mi mente, rabia contenida.
 Cojo mi guitarra,
de mi seca garganta, no sale nada
ahora a mi regreso solo pienso en ella  
 recuerdo su cara,
recuerdo sus ojo, bañados en lágrimas
 en mis despedidas.
 La guitarra llora, en mi mente frescas
 las falsas promesas,
que hay de aquellas cartas por mi prometidas  
 ella me dirá, vale ya de engaños vale ya de farsas
por que me atormentas.
 como tantas veces pediré perdón
 asumiré mis culpas
A.RUEDA  5   /  4  / 2011
    


miércoles, 23 de marzo de 2011

Y LLEGÓ LA PRIMAVERA

¡Primavera primavera!
 ¿Que buenas nuevas  nos traes¿
¿que tienes tu primavera
 que solo al decir tú nombre
se reverdecen los montes¿

Las florecillas emergen
días de amarillos Soles
todas las mañanas, todas
nunca faltas a tu cita.

 Reluces con gallardía
 adornando las colinas
 los pájaros con sus trinos
 anuncian que llega el día.

 Emergen las golondrinas
primavera que enamoras
 primavera de te quieros




Cuna de enamorado
donde adormecen los sueños
de amores correspondidos.

 Aguas de primavera
son elixir de la vida, la sabia,
que recorren nuestras venas.

Embrujadas noches de luna
 el gri gri de los grillos
a música celestial nos suena.

 Tras los barrotes
de una vetusta ventana
se escuchan las alegres notas
que nacen de una guitarra.

 Nítido aire perfumado
embriagado de azahar, y rosas
 las alegres mariposas
volando van que te vuelan
A. RUEDA  23  /  3  /  2011 

sábado, 12 de marzo de 2011

AUSÉNCIA

Te necesito a mi lado
 decir mil veces te amo
sentir el roce de tus manos
 rozar con mi boca la flor de tus besos
sin tu presencia no soy nada
tu ausencia me desespera
 pensar en ti no quisiera
pero créeme no puedo
cuento los días las horas cuento
pero el tiempo es cruel,
 no pasa el tiempo
 me alimento de recuerdos
aquellos largos paseos
o sentados en aquella playa
nos sorprendía la luna
esparciendo sus reflejos
sobre las aguas tranquilas
ha ti te brillaban los ojos
en tus labios siempre una sonrisa  
recuerdo que te decía
 aquí en este momento que se pare ese reloj
el tiempo que se detenga
nos dijimos amor mío
haciéndonos mil promesas
A. RUEDA  


miércoles, 9 de marzo de 2011

PARA TÍ MUJER

Hay palabras que hieren, hay cuchillos que matan,
Inocentes mujeres que sufren, se ahogan,
 se atragantan, con sus mismas palabras
en ella quedan estranguladas.
En sus caras tristeza, en sus ojos lágrimas
levantad la cara, que vuestra voz se escuche
caminad altivas, orgullosas, de ser lo que sois
nada más, pero nada menos, por que sois mujeres
A. RUEDA  9  /  3  /  2011

martes, 1 de marzo de 2011

NOCHES DE AMOR

Los nítidos ojos de la noche
sorprenden a los amantes
 en la intimidad se abrazan.
Las palabras sobran, manos temblorosas
 recorren centímetro ha centímetro,
cuerpos enardecidos, deseosos de placer
en la noche perfumes  de azahar y rosas
todos los misterios de la vida por descubrir
ilusiones, emociones apunto de explosionar
fuego demoledor acusa su fina piel
jóvenes enamorados uno frente al otro
Cuerpos desnudos, almas desnudas
ofreciéndose sin más que un amor limpio.
La tímida luna desde su atalaya sonríe
cuando se aproxime el crepúsculo
Y las estrellas pierdan su brillo,
de nuevo habrá triunfado el amor,
vendrán nuevos días, nuevas noches
 lunas llenas, pasión desbordada
pero en sus corazones perdurará aquella,
la primera vez, donde solo hubo cuatro protagonistas,
la noche ella, el, y el amor
A RUEDA 28  /  2  /  2011

sábado, 26 de febrero de 2011

LA NIÑA DE LOS OJOS TRISTES

LA NIÑA DE LOS OJOS TRISTES
La niña de ojos tristes, se asomo un día a la charca,
el agua estaba tan clara que se asemejaba a la plata.
Un pececillo rechoncho, dibujaba con su cola, cabriolas en el agua
  la niña se sonrojó al comprobar su mirada.
¿Qué te pasa bella niña que te veo tan ojerosa¿
la niña sorprendida dijo.
¡Nada, no me pasa nada que me a reñido mi madrastra¡
¿niña de los ojos tristes me puedes a mi explicar
 que te a echo tu madrastra¿
-veras, ¡trabajo de sol a sol en las tareas de la casa
¡ no me alimenta muy bien, mira mis carnes que flacas¡
¿anda niña alegra esa cara, apresúrate
 vuelve pronto a tu morada, ves esos nublos oscuros
apresúrate amenazan agua.¿
¿Haaaaa y vuelve pronto mañana te esperare en mi charca¿
A la niña de los ojos tristes se le ilumino la cara,
Iba contenta y feliz camino de su morada.
Aquella noche soñó soñaba con una barca muy bella
adornada con guirnaldas,  con dorados pececillos,
Con las escamas rosadas,
Que con fuerza misteriosa, rio arriba se desplazan
 el agua se trasparenta,
las piedras blancas sonríen al paso de de aquella barca
 el pez gordinflón de la charca, con las escamas de plata
 era el gran capitán, que capitaneaba la barca.
Todos los peces del rio lucían sus mejores galas.
Los árboles que pasaban, sorprendidos la miraban
las hojas los aplaudían el sol acariciaba sus caras,
los duendecillos del bosque, todos contentos danzaban
una joven y hermosa hada, con su corona de perlas
y una barita muy mágica una gran  orquesta orquestaba.
se mezclaron los enanos con los duendes y los peces,
y todos juntos bailaban al son de unos lindos valses
que entonaban con sus arpas.
Las aves estaban tristes nadie las había invitado,
el capitán enojado solio al paso i les dijo
¡ venid y cambiar el semblante subid  todos a la barca!
hubo menú para todos, golosinas de colores,
 variadas frutas silvestres y refrescos de naranja.
La niña de los ojos tristes fue tocada por la hada,
la nombro reina de la fiesta, con su barita que era mágica
le rozo su cabellera como hada buena que era
debido a que era maga, apareció una corona
le puso vestido nuevo dorado como la seda.
El hada le prometió, que haría una visita, a la malvada madrastra
la fiesta llego a su fin, la niña se despertó
la madrastra que era vieja de pronto se convirtió
en una haraposa sirvienta.
Aquel viejo caserón por la voluntad de la hada
 se trasformo en un castillo, con torres y torreones
se ofrecían bellas fiestas, invitaban a todo el mundo
donde no podían faltar, los peces de aquella charca.
A RUEDA  26  /  2  /  2011






DESPEDIDA

El tren se esfuma en mi mente
mientras perduran mis sueños
pienso en ti ha todas horas.

Pienso en ti, en tu marcha
¿porque me dejaste sola¿
¿no ves que sin ti no vivo
no ves que sin ti no soy nada?

Me estoy ahogando en mis lágrimas
nunca llegue ha imaginarme
que estas cuatro paredes
se convertirían en mi cárcel.

Recuerdo el silbido del tren
viendo como te alejabas
yo me quede en el anden
con el alma destrozada.

Con la mirada perdida
me deje arrastrar por la gente
con el corazón destrozado
sin saber muy bien por que
los motivos de tu marcha
A RUEDA   26  /  2  /  2011

martes, 8 de febrero de 2011

FLOR DE PRIMAVERA

Alegres las rosas se despiertan,
salpicadas por el albor de la mañanas,
en sus pétalos lucen perlas de escarcha.
Con los primeros rayos se desperezan
esbeltas, altivas, orgullosas ondean sobre sus tallos,
  mostrando al mundo su belleza.
El sol alumbra las praderas, el aire se nutre de fragancias
mariposas se sacian de su néctar.
El sol anuncia con sus rayos,
que llega  la preciada primavera,
jovial, lozana, como una joven y hermosa dama,
ataviada con sus más preciadas galas.
Los ocasos de las noches se aproximan,
angustiados se desprenden de sus tallos
caerán los pétalos doloridos,
lloraran las alegres mariposas,
se evaporan las fragancias de las rosas,
el aire perderá su lozanía
A. RUEDA
8  /  2  /  2011


domingo, 6 de febrero de 2011

EL AMOR ES ESO

El amor, esa cosa invisible que no tiene forma,
es esa cosa que sientes, que entra en tu mente
que lo sientes en tus venas, que te invade el cuerpo.
Y la edad no importa, besos  de miel inundan el alma
nuevas sensaciones en la piel florecen.

Gotas de elixir de los poros afloran, fuente  inagotable,
suaves aromas al viento se esparcen.
Las palabras no salen, la pasión es fuerte
 buscas su refugio para guarecerte.
El amor es pasión, el amor es vida, el amor es veneno.

el amor es todo eso, fundirse dos cuerpos.
Amarse dormidos, amarse despiertos, amarse en silencio,
repetir cada instante amor mío te quiero.
Abandonarse en el otro, querer, y dejarse querer
hasta tocar el cielo.

 El amor es vida, el amor es ciego,
es rendirse al otro, es la unión de dos cuerpos
A RUEDA
6  /  2  /  2011

domingo, 23 de enero de 2011

LOS SENTIMIENTOS Y LA PLUMA

SEMTIMIENTOS Y LA PLUMA
Ha veces siento impulsos, deseos de plasmar en un papel
mis sentimientos. Y creedme que  lo intento
pero no me salen las palabras.
Quiero expresar lo que pienso, pero mi mano se niega
sigue por otros derroteros, entonces pienso es mi mente
la que dirige mi mano, y si es así, por que la pluma no obedece,
lo que le dicta el pensamiento
A.RUEDA   23 /  1  2011

domingo, 16 de enero de 2011

POETAS Y POESÍA

Mientras el sol salga cada día siempre habrá poesía
porque poesía es vivir, la vida es poesía.
Ver como florece el día, sentir que las flores crecen
 porque la naturaleza es savia porque todo es poesía.
 Las alegres mariposas con sus alas de colores
aletear revoltosas entre diferentes flores.
 todo el conjunto de cosas solas o por separado
todas, todas son poesía.
Dibujar el atardecer, como un nublo solitario
sobrevuela por el cielo empujado por la brisa
 juguetea en el aire como una alegre cometa
 porque mientras el mundo exista nunca faltaran poetas
que sepan escudriñar que sepan sacar partido solo necesitan
 papel y pluma sentarse un poco y pensar
en cualquier cosa por extraña que parezca eso será poesía
un perro que ladra una ola que se acerca o quizás sea
aquella ave vuela. Porque poesía es todo cualquier cosa
es poesía
A RUEDA  16  /  1  /  2011

miércoles, 12 de enero de 2011

RECAPITULEMOS

Los caminos de la vida no siempre son lo que parecen.
Un buen día giramos la cabeza hacia atrás y nos damos cuenta
que posiblemente  en muchas ocasiones, ha habido acierto,
pero podemos decir en todas. En un momento dado
 si alguien le preguntara diría,
 – yo no cambiaría nada – sinceramente
 que se ponga la mano en el pecho,
que piense un momento, que repita las mismas palabras.
Creo que no le saldrán de la boca, ¿quien puede presumir
 que a lo largo de su vida no ha cometido errores?
  Como dijo aquel, el que este libre de pecado,
 que tire la primera piedra.
ARUEDA 12 /  1  /2011